[Opinión]: Desarrollo Profesional Docente: Desafío para la Educación Técnico Profesional en 2021

Foto: Liceo Politécnico América de Los Andes 

Por Armando Rojas, docente CILED y profesor Política Educativa, UDD.
 

En el marco de los desafíos que la actual crisis sanitaria ha impuesto a las escuelas y liceos de gran parte del mundo, la reflexión respecto a cómo el rol docente impacta efectivamente en los aprendizajes, ha pasado a estar en el centro del debate. Ello ha generado que las comunidades educativas se estén preguntando insistentemente cómo crear las condiciones para que sus docentes pueden desarrollar de la mejor forma posible su importante labor. Al respecto, Bolívar (2014) define al desarrollo profesional docente como “el conjunto de actividades en que los docentes se implican a lo largo de su carrera, realizadas tanto para incrementar su competencia en el oficio como para una mejor vivencia de la profesión”. En este sentido -afirma el mismo autor- “es un proceso de aprendizaje resultante de las interacciones significativas que tienen lugar en el contexto temporal y espacial de su trabajo y que da lugar a cambios en la práctica docente y en los modos de pensar dicha práctica” (Bolívar, 2014).

Ahora bien, considerando que hay suficiente literatura sobre el impacto de los docentes en el logro de los aprendizajes (Leithwood, 2009; Hopkins, 2009; Bolívar, 2017; Leithwood, Harris and Hopkins, 2020; Vaillant, 2016; Ávalos, 2018) tiene sentido afirmar que un liderazgo educativo preocupado por la mejora debe promover el desarrollo profesional de sus docentes. En relación a ello, Bolívar (2014) señala tres cuestiones clave para fortalecer el desarrollo profesional en los establecimientos escolares: (1) Identificar las prácticas de liderazgo favorecen oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional que posibilitan un cambio en las prácticas docentes, (2) identificar qué necesitan aprender los profesores para promover el aprendizaje de los estudiantes y (3) gestionar el desarrollo profesional en el contexto de un liderazgo compartido o distribuido en una comunidad profesional de aprendizaje, donde los docentes aprenden primariamente de sus colegas en sus lugares naturales de trabajo.

Ahora bien ¿Cómo contextualizamos esta discusión en la educación técnico profesional? En primer término, es importante aclarar que el desarrollo profesional docente en contextos TP se torna aún más complejo, dado las particularidades de esta modalidad educativa. Al respecto, investigaciones recientes (Sepúlveda, 2009; Sepúlveda y Valdebenito, 2019; Sevilla, Farías y Weintraub, 2014; Sevilla, 2017; Zancajo y Valiente, 2019) han permitido identificar una serie de desafíos entre los que se encuentran, por ejemplo, implementar las acciones establecidas en la Estrategia Nacional TP, avanzar en el Marco de Cualificaciones y fortalecer el desarrollo profesional docente TP. En particular, quisiera hacer algunas reflexiones sobre este último punto. En el marco de la ley 20.903, se releva el concepto de formación local, concepto que se refiere al desarrollo profesional docente que ocurre en la escuela o liceo, a través de la implementación de estrategias de trabajo colaborativo y/o de retroalimentación de prácticas pedagógicas, con el objetivo de fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, en aspectos que son prioritarios para la comunidad educativa (CPEIP, 2019). Este tipo de formación se organiza en un instrumento denominado plan local de formación para el desarrollo profesional docente, el cual forma parte del Plan de Mejoramiento Educativo (PME) del establecimiento, y cuyo diseño debe ser liderado por el director y aprobado por el sostenedor (CPEIP, 2019). El plan local de formación para el desarrollo profesional es el instrumento por medio del cual la escuela se organiza y define acciones para el mejoramiento continuo de sus docentes, promoviendo el trabajo colaborativo entre estos y la retroalimentación de sus prácticas pedagógicas. Dado lo anterior, el principal propósito del plan local es asegurar el desarrollo educativo de las y los estudiantes mediante el desarrollo profesional de los docentes, procurando que este sea pertinente y contextualizado a la realidad de cada establecimiento.

En consecuencia, propongo tres focos sobre los que debiesen estructurarse los planes locales para los liceos TP del país durante este 2021: (1) Fortalecer las capacidades de gestión curricular y de gestión evaluativa para los docentes TP, a propósito de la priorización curricular (2) Desarrollar mecanismos de articulación que permitan potenciar el rol de los docentes en los procesos de práctica profesional y (3) Potenciar instancias de trabajo colaborativo entre liceos, con el propósito de aprender de las buenas prácticas de otros docentes. De lo anterior, resulta imperativo aunar esfuerzos para fortalecer el desarrollo profesional de los docentes TP en 2021.

[Opinión]: Desarrollo Profesional Docente: Desafío para la Educación Técnico Profesional en 2021